Antes de comenzar con la lectura, debo aclarar que este texto corresponde a ideas y opiniones totalmente personales y no corresponde a ningún trabajo de investigación profesional o formal.
Hoy en diversos países del mundo se celebra Halloween o "noche de brujas", una tradición pagana con raíces en Inglaterra, resultado de un sincretismo de la religión cristiana que celebraba el día de todos los santos y la fiesta celta Samhain, que celebraba la transición del verano a los días fríos. En México, la tradición es festejar el "Día de Muertos" y se venera a la muerte como un paso a la evolución. Una figura característica de esta celebración es "La Catrina", retomada de la Diosa Mictecacíhuatl quien era conocida como la "Dama de la Muerte". También fue llamada "calavera garbancera", como una burla para quienes dejaron de vender maíz por comercializar el garbanzo, pretendiendo ser europeos.
Pero este escrito no versa sobre la descripción de las tradiciones, el objetivo es plasmar la curiosidad que me ha invadido al pensar en la analogía que se puede hacer sobre el surgimiento de bitcoin, precisamente hoy y lo que significa.
El origen de Bitcoin ha representado todo un misterio en pleno siglo XXI, una historia apasionante llena de especulaciones y teorías "conspiranoicas" a su alrededor, donde algunos han afirmado que fue creado como parte del Nuevo Orden Mundial, o que se trata de la creación de una moneda mundial (El Fénix), como se mostró en la portada de "The Economist" en 1988 (curiosamente hace 30 años), que planteó la idea de la unión monetaria global como respuesta a las restricciones de cuentas de capital.
Como admiradora de la ciencia y teorías, tampoco puedo omitir el festejo de los 120 años de la creación de "La guerra de los Mundos", una novela de Herbert George Wells, que describe grosso modo, la invasión alienígena. La analogía me atrapa porque en general, la historia permite comprender entre muchas cosas, la revolución que ocasiona la llegada de fenómenos desconocidos, y cómo es que sacudió a la sociedad unas máquinas trípodes que intentaron conquistar los territorios de las naciones (haciendo alusión a la guerra Franco-Prusiana). Es decir, se trata del intento por derrocar a un mundo ensimismado y confiado, que al final, es el motor para el cambio de paradigma.
Siendo un poco curiosa y permitiéndome ser "conspiranoica" (porqué #Halloween), de todos los acontecimientos mencionados, me llama particularmente la atención que los años transcurridos sobre la idea del Fénix (30 años) y la obra de George Wells (120 años) converjan numerológicamente en 3 (3+0 = 3; 1+2+0 = 3). Investigando el significado del número en la red, encontré que el número 3 simboliza la expansión. En la biblia representa la unidad a través del hijo, el padre y el espíritu santo; en filosofía, se trata del mundo material, divino e intelectual. Esto no me permite dejar de pensar en esa comunión entre entidades que se unifican para una transformación, de la misma forma como sucede con la muerte.
Pero aterrizando a la realidad, lo que es un hecho y de eso no podemos dudar, es que Satoshi Nakamoto (un seudónimo) publicó el viernes 31 de octubre de 2008 a las 14:10 horas "Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System" en metzdowd.com y anunció el lanzamiento de bitcoin: un nuevo dinero electrónico descentralizado. En donde dijo: "no necesitamos confianza, necesitamos un sistema de pagos electrónico basado en pruebas criptográficas". En su documento nunca habló de un sistema monetario libre a diferencia de Wei Dai, quien sí manifestó su fascinación por las ideas de Timothy May y el criptoanarquismo y brindó una primera idea, antecedente a bitcoin, que consistió en la creación de dinero hecho por computadoras donde el número de unidades monetarias creadas sería igual al costo del esfuerzo computacional.
No deja de parecerme curioso que bitcoin haya surgido un 31 de octubre, en la celebración de Halloween y en vísperas del tributo a la muerte. La muerte como un proceso emblemático, irreversible e inmutable, que es democrático puesto que no distingue absolutamente a nadie. Por ello me pregunto: ¿Será que el mundo crypto celebra también la muerte?; Una muerte que evidencia la capacidad de respuesta y la preocupación de quienes controlan el sistema financiero; una muerte financiera que representa la transición hacia un mundo de libertad económica, con decisiones más justas y democráticas para las personas en donde ese sistema de banca centralizada (existente desde los inicios del siglo XX y lo que llevamos del siglo XXI), ha ocasionado las peores crisis económicas mundiales particularmente por gobiernos corruptos coludidos con empresas para ejecutar prácticas desleales, como sucedió en 2008 con las calificaciones erróneas a las Obligaciones Garantizadas por Deuda (CDO por sus siglas en inglés) por parte de Moody's y Standar & Poor, y que conllevaron a una de las crisis mundiales más catastróficas en la historia.
Finalmente, me quedo con la pregunta que me invade en diversas ocasiones ¿estamos ante la casualidad o la causalidad? De manera personal festejo la existencia de bitcoin en esta década que, sin lugar a duda, ha revolucionado el mundo, la tecnología, la industria y por supuesto, mis paradigmas y mi vida.
Publicado originalmente en Medium, octubre de 2018. Leer el artículo completo ↗