El rol de las mujeres en el mundo blockchain

Eloisa Cadenas · Agosto de 2019

Las mujeres dentro del mundo blockchain ha sido bastante competido

Registro sobre las mujeres relacionadas con blockchain

Mujeres que invierten en criptoactivos

Qué disciplinas desarrollan

Las mujeres en la ciencia y en el desarrollo de la tecnología e industria

Con el paso del tiempo, la adopción del sistema patrilocal se tradujo en la separación física

de las mujeres emparentadas entre sí, cosa que, tanto por la distancia impuesta como por

el hecho de quedar convertidas en simples instrumentos de producción al servicio de una

familia ajena, la de su marido, acabó con su ancestral tradición de trabajo cooperativo. La

consecuencia fue que, las mujeres, conforme fueron perdiendo el control de la producción

de alimentos, comenzaron a verse más desprotegidas, disminuyendo sus derechos

igualitarios al tiempo que se incrementaba su explotación e inseguridad.

Mileva Marić

Por qué no hay tanta difusión

El rol socioeconómico de la mujer en las comunidades preagrícolas (c. 2500000 a 9000 a.C..)

La historia de nuestro mundo ha sido escrita siempre por varones que, desde un

androcentrismo atroz, han vilipendiado a la mujer o, en el mejor de los casos, la han

ignorado por completo. Sólo a partir de este último siglo se han emprendido

investigaciones rigurosas con el fin de revisar la historia teniendo en cuenta el papel

desempeñado realmente por las mujeres, y sus resultados, en todos los casos, cualquiera

que haya sido el ámbito analizado, han acabado cuestionando en muchos puntos

fundamentales la falaz construcción histórica y social que debemos a los expertos

masculinos de todos los tiempos.

El futuro y oportunidades para las mujeres en el sector

no hay base alguna que apoye el modelo teórico de los cazadoresrecolectores

que habla de los varones como proveedores y de las hembras como seres

dependientes e improductivos. Lo cierto es que las mujeres toman a menudo la principal

responsabilidad de las actividades productivas y reproductoras, pues proporcionan la

comida corriente de sus hijos y maridos al paso que cumplen con un considerable

compromiso temporal y social con la siguiente generación.»123 Cfr. Martín, M. K. y Voorhies, B. (1978). La mujer: un enfoque antropológico. Barcelona: Anagrama.

123 Ib¡d.,p. 167.

En este tipo de sociedad las

mujeres mantuvieron su tradicional predominio en la producción de alimentos129, pero

también es cierto que su papel fue perdiendo peso gradualmente a medida que nuevas

necesidades forzaron el incremento del nivel de productividad.

Resulta obvio que la horticultura derivó directamente de las observaciones hechas por las

mujeres durante los miles de años que ejercieron como recolectoras —también es evidente

que de los conocimientos que aportó esa fase acabaría surgiendo la agricultura—, y que

debió de ejercer un pleno control sobre esa fundamental actividad hasta que, cambios

medioambientales y/o el incremento demográfico —que forzó el aumento de la

producción de alimentos— demandaron una gradual incorporación del varón en las

labores agrarias, cuya primera función, debido a su mayor fuerza muscular, fue desbrozar

los futuros terrenos de cultivo para hacerlos más accesibles a las mujeres, que seguían

siendo las encargadas de la recolección.

Con el paso del tiempo, la adopción del sistema patrilocal se tradujo en la separación física

de las mujeres emparentadas entre sí, cosa que, tanto por la distancia impuesta como por

el hecho de quedar convertidas en simples instrumentos de producción al servicio de una

familia ajena, la de su marido, acabó con su ancestral tradición de trabajo cooperativo. La

consecuencia fue que, las mujeres, conforme fueron perdiendo el control de la producción

de alimentos, comenzaron a verse más desprotegidas, disminuyendo sus derechos

igualitarios al tiempo que se incrementaba su explotación e inseguridad

Martin y Voorhies, «los grupos de filiación matrilineal establecen un

complejo retículo de vínculos y lealtades de parentesco que logran cruzarse con eficacia

por encima de las corporaciones locales y los presuntos grupos de intereses especiales. Las la evidencia etnográfica afirma que, si bien el sistema matrilineal

proporciona una estructura altamente adaptativa y eficiente para las sociedades

horticultoras que se desarrollan en medios estables, cuando comienzan a escasear los

recursos, se entra en competencia con grupos vecinos y la producción debe intensificarse

para abastecer las nuevas necesidades de una población en aumento, este sistema

organizativo ya no sirve y acaba siendo sustituido por el patrilineal, que, al contrario del

matrilineal —que es integrador y no competitivo—, fomenta los impulsos de adquisición y

de división interna, eso es la acumulación de recursos, la extensión de las zonas de

explotación agropecuarias y la expansión de las comunidades (habitualmente en

detrimento de asentamientos vecinos, siendo la causa de las primeras tensiones y guerras). 130 Cfr. Martin, M.K. y Voorhies, B. (1978). Op. cit., p. 198.131 Ibíd.,pp. 202-203.

Escrito en agosto de 2019.